El tigre, ¡qué presencia tan majestuosa!. Amenazado su hábitat por la belleza de su piel y por su fiereza, me hace reflexionar dos cosas: primeramente, cuánto debo apreciar a mi pareja por la privilegiada belleza de su piel, que la hace codiciable a cazadores inescrupulosos; y en 2do.lugar, defender con fiereza mi territorio familiar de toda asechanza o energía negativa. El mensaje por excelencia de la naturaleza, es el de la subsistencia, es el de la lucha por la vida; que nada es regalado, sino que cuesta sacrificios, y en ocasiones, cuesta riesgos.jueves, 12 de julio de 2012
7/12/2012 12:45:00 a. m.
ANGEL PAZ
El tigre, ¡qué presencia tan majestuosa!. Amenazado su hábitat por la belleza de su piel y por su fiereza, me hace reflexionar dos cosas: primeramente, cuánto debo apreciar a mi pareja por la privilegiada belleza de su piel, que la hace codiciable a cazadores inescrupulosos; y en 2do.lugar, defender con fiereza mi territorio familiar de toda asechanza o energía negativa. El mensaje por excelencia de la naturaleza, es el de la subsistencia, es el de la lucha por la vida; que nada es regalado, sino que cuesta sacrificios, y en ocasiones, cuesta riesgos.
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